Ir a Trova de Cabrales
Introducción
La Trova de Cabrales es un documento satírico que permaneció semioculto desde su posible creación en el siglo XVIII, tanto por el agravio que suponía para los descendientes de los citados como «gallos» y para los propios pueblos y vecinos que conocía con verdadero ojo psicológico su autor, siendo tal su percepción que resulta equiparable en no pocos aspectos a nuestra propia época.
El autor
No tenemos apenas datos documentados sobre la persona o personas (como diremos más adelante) que escribieron la Trova de Cabrales. Don Juan Guerra Díaz, en su obra Apuntes geográfico-histórico del concejo de Cabrales, dice en el capítulo dedicado a Inguanzo: «Un sobrino del marqués, natural de Inguanzo, fue el que compuso la Troba del Concejo, estando en México». Aunque el citado párroco no menciona su nombre, la creencia popular señaló siempre a un tal don Juan Alonso y Alonso, del que creemos era natural de Poo y no de Inguanzo, como apunta la voz popular. Este era de ascendencia del referido Inguanzo, de donde era natural su padre, Francisco Alonso Vega (hermanastro del marqués de Santa Cruz de Inguanzo y fundador de la casa de los Alonso Vega en Poo), casado con Antonia Alonso. En 1777, don Juan Alonso figura como vecino de la ciudad de México en un documento (*); probablemente fue, como otros sobrinos, por medio de su tío el Marqués. La Trova en sí aporta no sólo los rasgos negativos de cada pueblo y sus vecinos, sino que es un verdadero documento histórico para el concejo de Cabrales, en la que se pueden obtener noticias sobre el ambiente de la época, sus frutos, comuñas, alcaldes, costumbres, tradiciones y sus «gallos», etc. El autor es un verdadero analista psicológico del concejo y conocía perfectamente los pueblos y a sus vecinos. Muchos son los enigmas que acompañan la lectura del documento; el primero de ellos, «la fiesta del Caballín», a nuestro juicio una clara alusión a las carreras de cintas a caballo que se hicieron hasta el año 1968. El segundo se observa en casi todas las personas que nombra, que lo hace en presente, por lo que se deduce en el capítulo que dedica a Arenas que fue compuesta hacia el año 1767, año en que se llevó a cabo la reedificación de la casa de la Papera («[...] en la casa de las Angustias vive el pobre caballero, mientras compone la suya, que es cierto que viene a pelo el angustiado inquilino con el nombre de discreto [...]»). Es éste un dato muy importante para centrar la Trova en el tiempo, ya que los nombrados fallecieron a partir de dicha fecha (excepto Sancho García de Arenas). También hay que tener en cuenta la cita de dos últimas personas en los episodios de Berodia y Puertas. En el pueblo de Berodia hace alusión a don Fernando Prieto Mestas, el cual nació en 1793 y falleció antes de 1845; dice de él «[...], por lo tanto creemos que estos versos no fueron escritos por el mencionado Juan Alonso, sino por un descendiente o pariente del que lo desconocemos todo. En el pueblo de Puertas ocurre lo mismo al citar a don Bernardino Díaz Inguanzo, nacido en 1783, por lo tanto no es contemporáneo de los demás que se citan a lo largo de la Trova; y al final del capítulo de Berodia el propio autor, o su continuador, dice: «No me mueve el interés, ni tampoco el parentesco, porque mi primera cuna no fue en este concejo, ignoro dónde nací [...]». Sin embargo, en sus primeros versos nos dice: «En Cabrales, patria mía, nací, pluguieran los cielos me hubieran ido a parir a los montes Pirineos [...]». El abad de Llas, en su manuscrito sobre el concejo elaborado por Martínez Marina en 1801, quizá todavía no conocía dicho documento, o quizás intencionadamente lo eludió, pero a lo mejor su autor, dado que alguna de las personas citadas en la Trova aún vivía, la mantuvo oculta por temor, y es posible que fueran los descendientes suyos quienes la trajeron de México, permaneciendo semioculta por el agravio que suponía, en especial para los descendientes de dichas personas y para los vecinos, al ser juzgada con cierta ligereza. Analizando la Trova, y a juicio de muchos, aunque muy mezclados los pueblos entre sí por matrimonios y otras influencias, como la emigración y el turismo, la esencia caricaturesca que el autor adjudica a los pueblos es perfectamente válida para los tiempos actuales. Equiparable en muchos aspectos a nuestra época, porque si con los citados en la Trova prácticamente desapareció la nobleza rural, ésta fue reemplazada por su variante, la «jet set» de los pueblos.
Fragmentos de la Trova
Atención les pido a todos los que aquí me están oyendo,
que les quiero dar un rato de risa y de pasatiempo,
pero que nadie se me enfade, ni me diga el ojo es negro,
porque al punto callaré, si me interrumpen el cuento,
ni tampoco me embelesen que nada se me da por eso,
y nada han de remediar con hacerme aspavientos.
A mí no se me da un pito, ni me miren con ojos tuertos,
ni que juren, ni que recen, ni que echen tacos ni ternos,
porque he de cantar de plano, y no he de callar por eso,
todas sus faltas al sol voy a poner sin remedio. Diga
usted, señora musa, sópleme con viento fresco
diamétricos consonantes a mi rudo entendimiento.
......
Pero el principal asunto
que movió mi atrevimiento
no es hablar en general
porque fuera largo tiempo
sino de aquestos gallipavos,
mandoncillos, calvatruenos,
presumidos, que son los gobernadores,
en la tierra de los ciegos,
cuya nobleza presumen
que compite con los Cielos.
Señores de tres al cuarto,
monseñores de cuarto y medio,
es de risa cómo andan,
henchidos como botiellos,
más graves que los sapones
y enroscados los pescuezos
y con este «ego sum»,
no caben en sus pellejos,
figúranse priores o
abades de los conventos
siendo cada uno de ellos
el señor D.n Pereciendo,
en su cotidiano gasto
chichos, pan, borona y queso,
y en lugar de vino, agua,
porque no tienen dinero.
........
Cesaremos por ahora,
dejando el proceso abierto,
con intención de acabarlo
y echarlo a la imprenta luego.
Dispénseme todo el mundo
por estos toscos renglones,
pero si alguno se quema
no se llegue a los tizones...
Vicente Fernández Posada
Autor de CABRALES. La trova, historia y héraldica, Servicio de Publicaciones del Principado de Asturias, Consejería de Cultura, Oviedo 1996.
(*) Documentación facilitada por Marilar Fernández Día